Nuestra producción del drama lorquiano apostó por la desnudez escénica total: paredes encaladas, luz cenital sin filtros de color y un silencio físico que convertía cada réplica en un disparo. El resultado fue una de las puestas en escena más aclamadas de la temporada.
La propuesta escénica
El director Tomás Heredia planteó un espacio escénico sin muebles salvo una silla de anea —la silla de Bernarda— que funcionaba como trono, púlpito y cárcel según quién la ocupara. Las actrices trabajaron descalzas sobre un suelo de madera cruda que amplificaba cada paso, cada golpe de bastón, cada silencio roto. La iluminación se redujo a un único foco cenital que descendía o se ampliaba para marcar la opresión de los muros invisibles.
El vestuario, diseñado por Nuria Blasco, uniformó a las cinco hijas con el mismo vestido negro de corte austero, diferenciándolas solo por el peinado y los accesorios mínimos —un pañuelo, un broche, una cinta— para subrayar la individualidad sofocada bajo la tiranía materna.

Reparto y reconocimientos
- Bernarda: Teresa Mora
- Adela: Claudia Nieto
- Angustias: Rosa del Río
- Poncia: Silvia Cano
La producción recibió el premio al Mejor Montaje Amateur en el Certamen Provincial de Teatro 2025 y fue seleccionada para la Muestra Nacional de Artes Escénicas. La crítica local destacó «la valentía de confiar en la palabra desnuda de Lorca sin muletas visuales».
Cuando el silencio pesa más que la palabra, sabes que el teatro ha hecho su trabajo.
Tomás Heredia, director
La galería fotográfica completa del montaje y las notas de dirección están disponibles para socios en el archivo de la asociación. Si participaste en esta producción y deseas acceder a las fotografías en alta resolución, escríbenos a través del formulario de contacto.




